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La persona, lo primero. 

Te acompañamos en el camino.

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Seis estudiantes de 2º de la ESO y dos profesoras han viajado a Watford con motivo de la primera de las cinco movilidades contempladas en el proyecto “The 5 ways to wellbeing. Bringing a healthy balance to life”. Una iniciativa, coordinada por Reino Unido y cofinanciada por el programa Erasmus+ de la Unión Europea, en la que también participan Italia, Lituania, Hungría, Rumanía y Reino Unido.

A través del mismo se busca seguir cinco caminos: “Connect”, “Give”, “Be active”, “Take notice” y “Keep learning” para tener una vida saludable. De esta forma, el primer día de su estancia se dirigieron a Laurance Haines School para llevar a cabo actividades relacionadas con los mismos. Así, una de las primeras acometidas fue la presentación de las banderas de los diferentes países participantes en el proyecto. Además, visitaron el Watford FC Stadium y, después de un paseo por el centro, volvieron a su refugio. Allí cada país debía cocinar algún pato típico, en el caso de la delegación del Alcaste-Las Fuentes, la tortilla de patata.

Por su parte, el segundo día trabajaron otro de los 5 ways to wellbeing: giving, el darse a los demás. En relación a esto, estuvieron en el Watford Peace Garden, que se encuentra en Cassiobury Park, trabajando con voluntarios que se dedican a cuidar de este lugar en el que la armonía y el respeto a la naturaleza son sus pilares fundamentales. También colaboraron en la limpieza de una parte del Colne River, donde se ha podido comprobar toda la basura que tiramos donde no deberíamos hacerlo.

En cuanto al tercer día, visitaron Londres y trabajaron el Take notice. Para ello, se les entregó un folio con preguntas sobre los diferentes lugares que iban a visitar, como el Big Ben, la abadía Westminster, Tower Bridge, Tate Museum, Tower of London… Para acabar, en la última mañana en Phasel Woods, el refugio donde estuvieron alojados, realizaron actividades al aire libre trabajando así el Be Active.

Por último, a modo de conclusión, los alumnos señalan que ha sido una experiencia muy enriquecedora. En este sentido, señalan que conocen a otros jóvenes de su misma edad y de diferentes países, con unos objetivos comunes y con ganas de mejorar la sociedad. Al principio, reconocen, les cuesta relacionarse, pero acaban saliendo de su zona de confort y trabajando juntos para llegar a una meta, ya sea construir una figura de Tangram, trasladar una pelota en grupo, realizar trabajos de voluntariado o cocinar comida típica para después compartirla con los demás.